sábado, 25 de agosto de 2007

Bikaner y el templo de las ratas

Tras seis horejas de viaje en jeep, hemos llegado esta tarde a Bikaner. Hemos dejado nuestras cosas en el hotel y nos hemos ido directamente a ver Karni Mata, el templo de las ratas, que esta en Deshnok, a unos 30 quilometros. Bikaner no es mas que una parada antes de empezar nuestro retorno hacia Delhi.

Karni Mata es un templo muy famoso, pues no es habitual que la gente adore a las ratas. Esperabamos un templo impresionante lleno de ratas enormes como las que se pasean por algunas calles espanholas y por eso ibamos con bastante respeto y mucho asco. Nos encontramos con un templo sin nada de particular, aparte del hecho de que, efectivamente, esta lleno de ratas, pero pequenhitas, saltarinas, juguetonas y bastante simpaticas. Solo un poquito asquerosas. Mas asqueroso es el hecho de que por todas partes hay restos de comida. Pre y post digestion. Hay que quitarse los zapatos, pero por suerte a los guiris se les permite ir en calcetines.

El templo tiene una leyenda que no recuerdo bien, ya la contare otro dia. Por alli las ratitas campan a sus anchas, corretean, se pelean y son alimentadas y adoradas. Por lo visto da buena suerte si pasan por encima de tus pies. Mas suerte todavia tendras si ves alguna de las escasas ratas blancas (yo la vi, yo la vi, yo la vi! aunque fue gracias a que me la ensenho Sara, pero no pensaba irme de alli sin verla). Y lo que dicen que ya es la repera es comer comida santificada con la baba de las ratas. Esta ultima parte decidi dejarla para mejor ocasion.

De todos modos, he de decir que he progresado mucho desde que estoy en la India. Antes me daba repelus la mera mencion de una cuqui. Ahora, despues de codearme con todo tipo de bichos (cierto es que en menor cantidad de lo que esperaba), desde cuquis, moscas, mosquitos, escarabajos peloteros y ratitas hasta elefantes, camellos y bovidos varios, me afectan bastante menos. Imaginaos que en el templo llegué incluso a acariciar (léase rozar con la punta de un dedo) a una rata.

Manhana nos vamos hacia Jhunjhunu, donde pasaremos un par de dias. De momento no he encontrado una conexion de banda ancha en el Rajasthan, asi que no he podido subir fotos. En cuanto pueda, prometo hacerlo. !Yo mismo me muero de ganas de verlas!


FOR THOSE OF YOU WHO DON'T SPEAK SPANISH: I haven't found a broadband internet connection so far in Rajasthan. I promise to update my pics as soon as I can. Cheers!

Una noche en el desierto

Pues si, hemos hecho otra turistada, pero la verdad es que ha molado.

A las tres de la tarde nos vino a buscar en una cafetera con ruedas un tipo de un precioso color marron brillante. Durante media hora nuestro pseudojeep fue traqueteando a pleno sol por una cinta de asfalto gris, llevandonos por un paisaje parecido al de la provincia de Almeria, solo que menos montanhoso y con matorrales en vez de olivos. Despues de todo, el Rajasthan no es tan verde como nos parecio el otro dia. Ibamos con las ventanillas abiertas para poder respirar. Todos ataviados para la ocasion: pantalones de safari, gafas de sol, gorras y gorros de los mas diversos tipos y mucha crema protectora. A ver si otro dia la conexion me permite subir fotos, porque son muy graciosas.

A unos cuantos quilometros de Jaisalmer, en el medio de la nada, nos esperaban los camellos. Los camellos son unos bichos muy simpaticos, sobre todo cuando los ves tumbados y con el cuello estirado, que parece que estan posando, los morros alargados haciendote muecas y las pestanhas largas; o cuando caminan como si escucharan reggae. Sin embargo, cuando un camello que esta de pie a tu lado (y no le llegas ni al femur) se pone a bramar como loco, la impresion cambia. Y cuando acabas de sentarte encima y la bestia se levanta, primero las patas traseras y despues las delanteras, te da la sensacion de que falta poco para que salgas disparado y, antes de estamparte contra el suelo, le beses el cuello.

Tras los primeros minutos, uno se acostumbra al bamboleo de atras hacia delante y deja que sus pobres vertebras lumbares se adapten al ritmo. El culo lo pasa peor, es como la primera vez que montas en bici despues de mucho tiempo, pero la sensacion se extiende por todas las nalgas. Intentas hacer fuerza con los muslos para sujetarte, pero no hay manera de abarcar a la bestia con las piernas. Y no sabeis lo dificil que es hacer fotos desde alli arriba mientras intentas mantener el equilibrio. La mayoria me salieron con el horizonte en diagonal. (Nota: ¿a que en esta foto parezco Sancho Panza?)

Supongo que el trayecto duraria una hora o asi. No debimos de recorrer mucha distancia, porque los camelleros iban a pie y con chanclas. Algunas afortunadas (las Lauras) llevaron solas las riendas. A mi, mi camellero (que, por cierto, se llamaba Lokura), no me dejo, porque mi camello (que, a pesar de ser macho, se llamaba Sonia) era un poco cabra loca. Habia otro camello que se llamaba Michael Jackson.

El paisaje, como digo, se parecia mas al desierto almeriense que al del Sahara, pero alguna que otra dunilla si que habia. Igual las habian puesto alli pa no decepcionar a los turistas. Subimos a una (no sin esfuerzo por parte de los camellos; el de Laurita, que iba delante de mi, a cada paso soltaba un pedo) y nos mandaron desmontar. Agarrate fuerte al pitorro que sale de la silla, echate patras y aguanta el tipo mientras la bestia se arrodilla. Se ve que tarde bastante en bajar, porque Sonia aprovecho para hacer sus necesidades. Fue visto y no visto. Plaf, y de repente se junto una nube de escarabajos negros zumbones del tamanho del dedo gordo del pie procedentes de todos los puntos cardinales. Se arremolinaron alrededor del pastel, fueron aterrizando y, tras seleccionar los pedazos mas apetitosos, se los llevaron rodando duna abajo. Era impresionante ver a esos bichitos negros haciendo el pino y empujando con las patas traseras bolas tres veces mayores que ellos. Parecian cangrejitos tostados haciendo ejercicio. Al llegar a un punto que les pareciera conveniente, o bien cuando la cagarruta se quedaba atascada en alguna huella de camello, los escarabajos excavaban un hoyo en un abrir y cerrar de ojos, escondian su tesoro y se metian ellos mismos detras, no se si dispuestos a darse un festin o que.

En estas andabamos, admirando la fuerza y habilidad de esos insectos, cuando nos dimos cuenta de que los camelleros se alejaban duna abajo. Vale... o sea... esto... estamos en algun lugar de la India, en medio (bueno, en una esquinita, pero para el caso...) del desierto, encima de una duna, empieza a atardecer, con apenas un litro de agua por cabeza (menos yo, que tambien soy algo camello y llevaba tres) y unas galletas, una linterna y un cuchillo, nos han dejado alli tras obligarnos a darles propina y... y bueno, ?que hace uno en esos casos? Nosotros nos esperabamos llegar alli, conocer a otra gente, hacer algun juego, participar en alguna actividad, ver alguna exhibicion de danzas, por ejemplo, hacer una hoguera, ver la puesta de sol y dormir en una choza... Pues no. Cada grupo en una duna diferente, a bastante distancia. El unico juego que hubo fue uno raro con un tablero dibujado en la arena todavia humeda de la lluvia del dia anterior, unos palitos y unas piedrecillas, que Sara estuvo jugando con el chofer del jeep, que, por cierto, se llamaba Mathar Khan (el chofer, no el jeep) y nosotros le llamabamos Kill Dog. La unica exhibicion, la de una ninhita toda maquillada y vestida para la ocasion que aparecio entre las dunas y, con una sonrisa desesperanzada, nos canto con vocecilla infantil una cancion al tiempo que meneaba mecanicamente las caderas y daba palmas hasta que se aburrio. Eso ocurrio al cabo de un minuto, mas o menos. Le dimos unas rupias y desaparecio como un espejismo.

Dimos un paseo hasta la duna mas cercana, donde nos encontramos con Mireia y Eladio, una pareja valenciana que habiamos conocido en la estacion de tren de Varanasi y que resulto ser muy maja. Luego Laura, Sara y Javi estuvieron haciendo salto de longitud desde las dunas. Yo no se como no se lesionaron. Pero tienen unas fotos guays. Nos perdimos la puesta de sol. Nos la tapo la unica nube que habia, una nube estirada que se habia colocado estrategicamente a la altura del horizonte.

Luego nos trajeron la cena, una gran olla con un potaje de lentejas que nos comimos con poca confianza y sin haberlo visto. No se podia encender la linterna para no atraer bichos. Para nuestra sopresa, teniamos que dormir al raso. Nos tiraron sobre la arena las mismas mantas que llevaban al lomo los camellos y nos dijeron: vuestra cama. Tocate los huesos. En la duna de mas alla vimos como les plantaban unos catres. Vale que mola ver las estrellas, pero aquello nos parecio un poco demasiado.

Nos dijeron que estabamos a treinta quilometros de la frontera con Paquistan, de donde nos separaba un cacho de desierto y una valla electrificada. A lo lejos se veian dos aldeas, una a cada lado. Lokura dijo haber nacido en una de ellas. Mas alla solo se distinguian de vez en cuando los faros de algun vehiculo por una carretera lejana. Aparte de eso, la sensacion de desierto era perfecta. No diria soledad, pues estabamos en grupo, pero si era como si estuvieramos solos en el mundo. Desierto y paz. Arena, dunas, la fantasmagorica luz de la luna creciente y el silencio solo turbado por suaves rafagas de viento, unos tambores lejanos (al parecer celebraban una boda en una de las aldeas) y, mas tarde, por los ronquidos de Sonu, que, tras haberse fumado unos porros, dormia placidamente en camiseta a diez metros de nosotros.

Nosotros, en cambio, a pesar del calor, dormimos bien vestidos para protegernos de los bichos. No creo que el olor a camello de nuestras "camas" actuara precisamente de repelente. Yo me puse la sudadera y la capucha y, lo reconozco, remeti las perneras del pantaca por dentro de los calcetos. A medida que avanzo la noche me alegre mas de haber hecho eso, pues la temperatura descendio muchisimo y las mantas sobre las que dormiamos se empaparon con la humedad de la arena. Todas las incomodidades quedaron recompensadas por la potente luna, las nitidas estrellas y las ocasionales estrellas fugaces. Sin gafas, distingui tres y les pedi sendos deseos.

A eso de las cuatro de la matina me desperte. Ya no habia luna. A cambio, se distinguia perfectamente el cinturon de la Via Lactea. Impresionante. Me habria levantado para ir al servicio de caballeros (segunda duna a la derecha), pero la idea de que se me hubiera metido algun bicho en el tenis me disuadio y preferi esperar hasta la manhana.

Me levante sobre las seis y media, justo a tiempo para ver salir el sol. Mis compis se fueron despertando mas o menos a la vez. La salida del disco anaranjado fue bonita, pero rapidisima. En cuestion de dos minutos, !plop!, ya estaba el sol como una naranja levitante. Duna arriba aparecio uno de los camelleros con el desayuno. Un plato de platanos y otro de tostadas chamuscadas con un cuenco de mermelada roja. Algunos probaron el pan. Yo me comi un platano. Luego volvio con una olla de chai (te con leche y especias) en una mano y tres (?) vasos de metal en la otra. Con los dedos bien metiditos dentro: el pulgar en uno, el indice en otro y el medio en el otro. Debio de flipar cuando vio el desayuno intacto y nadie quiso tomar chai.

Poco antes de irnos le cantamos el cumpleanhos feliz a Javi y le dimos su primer regalo, una bolsa de te. Luego yo entre en contacto con la fauna local. Al mover mis tenis aparecio un escorpion verde fosforito. No era muy grande, pero era un escorpion. Era un escorpion, pero no era muy grande, asi que me lo tome con calma y se lo comente a los camelleros, que ya merodeaban por alli: mira, un escorpioncillo. Se acojonaron. Dieron un salto atras, lo miraban, lo senhalaban, lo comentaban. Me preguntaron asustados si me habia picado (la respuesta es no). Sin preocuparse mucho por el karma, lo aplastaron a pisotones (eso si, con cuidado, no se les fuera a caer la chancla y lo pisaran con el pie desnudo). Y uno me dijo que era la primera vez que veia un escorpion por alli. Pues vaya. Lo mataron sin preguntarle que hacia por alli. Quiero creer que, efectivamente, no ponen a la gente a dormir en el suelo en un lugar infestado de semejantes alimanhas peligrosas.

Montamos en los mismos camellos del dia anterior y sentimos nuestros traseros doloridos. Isa estaba mareada, asi que fue en jeep con Sonu y Mathar Khan. Esta vez el paseo duro menos, lo justo para llegar a la carretera sin dar ningun rodeo. Pasamos cerca de un asentamiento nomada, con sus viviendas hechas de jirones de tela sobre armazones de madera o bambu. Nos subimos todos al jeep y emprendimos el camino de vuelta.

Pero no podia acabar aqui la aventura. A la orilla de la carretera vimos un autobus parado, uno de esos que tanto nos gustan, con el techo ensetado de gente. Unos viajeros se apeaban, otros subian, otros trepaban por la escalerilla trasera hasta el techo. Paramos para hacer fotos. Al poco de reanudar la marcha, a Laura se le ocurrio una idea descabellada. Le pregunto a Mathar Khan si podiamos ir en bus un par de quilometros. Este se lo tomo en serio, adelanto al bus, lo hizo parar y alla fuimos Laura, Sara, Javi y yo. Por la escalera y al techo, sentados entre un monton de indios que nos miraban sin entender por que nos habiamos bajado del jeep para subirnos alla arriba. El revisor estaba de pie cuando el bus arranco, perdio el equilibrio, se inclino sobre la carretera, se quedo sobre una pierna, aleteo con las manos, recupero el equilibrio y siguio caminando por el techo como si nada. Nos cobro. Diez rupias cada uno. Miramos bien que todos estuvieran pagando lo mismo. Al final fuimos hasta Jaisalmer, una buena tirada. Quiza treinta o cuarenta minutos, no se, con las piernas colgando hacia fuera del vehiculo. Fue una experiencia estupenda, nos encanto ir alla arriba aunque el techo estuviera demasiado duro para nuestros doloridos gluteos y la barandilla se nos clavara en los muslos, aunque nos diera el sol en la cabeza y estuvieramos apretados entre indios sudorosos (menos que nosotros, todo hay que decirlo).

Cerca ya de la ciudad, de repente vi como todos los indios de la banda de babor se inclinaban hacia atras como remeros de una galera. Instintivamente hice lo mismo y una rama me paso rozando el flequillo que no tengo. Al poco rato me agache para esquivar un cable electrico. No habria hecho falta, no estaba tan bajo, pero por si acaso. Despues de la noticia que lei el otro dia sobre la gente que se electrocuto al chocar un bus contra un cable, me quede impactado.

Pero al entrar en Jaisalmer nos mandaron bajar del techo. En la ciudad no se puede ir arriba. Me imagino que sera por ese motivo.

viernes, 24 de agosto de 2007

Jaisalmer

(Escribo el 27)

Camino de Jaisalmer volvimos a tener contacto cercano con el monzon. No lejos de nuestro destino nos encontramos con un gran atasco. A golpe de bocina nos abrimos paso entre autobuses, camiones, jeeps y coches, pero no pudimos llegar mas que hasta la quinta o sexta fila del espectaculo. Las lluvias torrenciales habian creado una riada que cortaba el camino. Unos cuarenta metros separaban ambas orillas del rio improvisado. El agua parduzca corria con fuerza. Los conductores de los vehiculos se habian bajado y, alli plantados, comentaban la jugada sin saber muy bien que hacer. En medio de la corriente, agarrados a unos postes que sobresalian, unos cuantos hombres trataban de construir una presa con ramas, pero el agua acababa llevandoselas.

Dado que no habia otra cosa que hacer mas que armarse de paciencia, bajamos del jeep camara en mano y nos pusimos a hacer un reportaje de la riada. Yo debi de sacar ochenta fotos en una hora. Al poco rato un camion de nuestro lado decidio intentar cruzar. Arranco a bastante velocidad, se adentro en la corriente salpicando a diestro y siniestro, se escoro hacia un lado, luego hacia el otro, levanto la proa y la volvio a hundir en el barro, un par de veces parecio a punto de embarrancar o de zozobrar mientras el publico se mordia las unhas, pero al final llego triunfante al otro lado y saludo al respetable con bocinazos, a lo que la gente respondio aplaudiendo.

Habia dejado de llover hacia tiempo y parecia que el agua habia bajado un poco. El exito del primer valiente animo a otros camioneros y buseros que, aprovechando el tamanho de sus vehiculos, fueron turnandose para cruzar. Luego vino la vez de los jeeps y similares. Al cabo de un rato empezaron a caer gotas otra vez y, ante el peligro de que una crecida nos retuviera alli por tiempo indefinido, Sonu decidio atravesar. Nosotros no teniamos miedo, pues hasta entonces todos los que lo habian intentado habian logrado pasar, con mayor o menor facilidad. No teniamos miedo, pero si cierta emocion. Incluso grabamos la travesia en video. Sin problemas.

Jaisalmer es la Ciudad Dorada y hace honor a su nombre. Toda la ciudad parece construida de piedra del mismo color que la arena del desierto que la rodea. Es impresionante. Aparte de eso, es como otras ciudades del Rajasthan. No demasiado grande, bastante paseable, llena de turistas y con un enorme fuerte. De hecho, gran parte de la poblacion vive dentro de las murallas del fuerte, lo que por lo visto esta causando grandes problemas, especialmente al sistema de alcantarillado, hasta el punto de que se han derrumbado varias torres y el fuerte entero esta en peligro. Una pena. El turismo y la industria derivada de el, lo mismo que le da la vida a la ciudad se la quita.

En Jaisalmer, probablemente debido al turismo (aunque en mi opinion no habia muchos mas turistas que en Jaipur, Udaipur o Pushkar) mucha gente habla bien ingles. Este hecho, unido al de que los vendedores no son tan pesados como en otras partes, nos facilito la conversacion con los locales.

Dentro del fuerte hay varios templos jainistas. Yo solo entre en dos. Son interesantes, con esas torres de forma tan extranha que recuerdan a los de Angkor Vat, con sus espacios descubiertos y sus columnas laboriosamente talladas, etc. Pero despues de ver el de Ranakpur, no llaman tanto la atencion (conclusion: ver primero Ranakpur; esta claro que nosotros hemos hecho la ruta al reves!).

Un dia, en busca de un regalo para Javi, que iba a ser su cumple, fuimos de compras. Entre otros lugares, entramos en una tienda donde tenian camisetas bastante bonitas (o bastante horteras, segun se mire, pero yo ya estoy un tanto indio y me compre una de Ganesh). Lo mas interesante es que la regentaba un brahman, es decir, un hombre de la casta superior, la de los sacerdotes, y su mujer. Nos explico que a el lo habian educado como a todos los brahmanes, es decir, habia tenido que aprender sanscrito, etc. Luego, durante mucho tiempo, ejercio su oficio por las aldeas, casando a parejas que en muchos casos el mismo habia juntado. Decia: a ver... este me pega con esta, y se celebraba la boda por mil rupias o asi. Pero luego la sequia y la coyuntura economica provocaron la emigracion a las grandes metropolis, con lo que tuvo que buscarse otro medio de vida y monto una tienda. Nos explico que la tienda les iba bien gracias a que eran buena gente y tenian buen karma. La verdad es que parecian buena gente, aunque a mi me repatea eso de que unos se crean superiores (o inferiores) a otros por haber nacido en el seno de tal familia. Tambien nos conto que el, como buen brahman, cada manhana reza sus mantras durante una hora. Luego sale de casa y no puede hablar con nadie ni tocar a nadie durante un rato. Nos ensenho el mantra de Shiva y el de Ganesh. Tambien nos mostro un cordon que llevaba atado en bandolera por debajo de la camisa. Por lo visto se lo ponen cuando se "licencian" de sus estudios brahmanicos, a los catorce anhos o asi. Antes no habia retretes en las casas y, no se muy bien por que razon, cuando iban a hacer sus necesidades, tenian que engancharse el cordon detras de la oreja. Necesidades menores, solo enganchar; mayores, con una vuelta alrededor de la oreja. Segun este buen senhor, asi nadie les preguntaba adonde iban. Creo que hay algo que no acabe de pillar. Otra cosa interesante que nos dijo es que a el tambien le timan cuando va a Delhi. Por muy brahman que sea. Dice que los riksheros, si la carrera cuesta cuarenta, le quieren cobrar cien. Pero como ya se ha aprendido el truco, pone acento delhiano, les dice que de que van, y ya. Yo, en cuanto aprenda hindi, voy a hacer lo mismo. De hecho el otro dia Javi, cuyo fisico puede pasar por indio y que ademas iba vestido de pies a cabeza de naranja, color de hombre santo, fue a un puesto callejero a comprar bebida, dijo namaste, senhalo lo que queria, el tendero le solto una parrafada en hindi y por un agua y dos cocacolas le cobro diecinueve rupias, cuando el PVP (precio de venta al panoli) habitual rondaria las cuarenta o sesenta.


(Continuo el 28, porque anoche me echaron el unico ordenata con la habitual sutileza india: en vez de decir "mira, que es hora de cerrar", se junto una asamblea de camareros y recepcionistas en la mesa mas proxima a la mia, a fumar y hablar sin dejar de mirarme -se que comentaban algo de mi porque reconoci la palabra "choti", que significa "cola de caballo" y es como llaman a la coletilla de hombre santo que llevo-; luego uno se puso a rondarme y acabo detras de mi, curioseando sin disimulo lo que escribia, para luego apoyarse en la mesa; por ultimo, dio la vuelta alrededor de mi y, en la pared que tenia justo al lado, empezo a apagar todos los interruptores, dejandome a oscuras; fue cuando les dije: "bueno, ya voy terminando")


En Jaisalmer vi cumplido uno de mis suenhos: me tome un zumo de mango. Un rato que nos dividimos y cada uno fue a lo suyo (el resto a hacer compritas; yo, fotos), fui a dar a una plaza donde habia dos puestos de zumo contiguos. En ambos, indios sentados en sillas de plastico bajo toldos de lona. Que hubiera indigenas me parecio buena senhal. Me acerque a uno de los puestos. Vieron que ponia mala cara al ver los vasos pringosos y me ofrecieron vaso de plastico. Pedi un zumo de pinha, pues vi que estaba recien hecho. Diez rupias (veinte centimos de euro). Me ventile medio vaso de un trago y solo entonces me di cuenta de que estaba mezclado con agua de vaya-uste-a-saber que procedencia. Lo habria tirado al suelo, pero el mal ya estaba hecho, asi que me tome el resto, rezando a Shiva para que no me pasara nada. Ya me iba cuando los del puesto de al lado, leyendo mis pensamientos, me gritaron: "mango juice!". Les pregunte: "?fresco?". Fresco. "?Sin agua ni hielo?". Sin agua ni hielo. "?En vaso de plastico?". En vaso de plastico. Alli mismo, delante de mi, pelaron el mango, lo echaron en la batidora y al momento me entregaron un vaso rebosante de jugosa pulpa batida. Estaba tan bueno que, a pesar del precio (treinta rupias, debido a que en todo Jaisalmer no habia mangos y tenian que importarlos de Madhja Pradesh, me lo creo, porque desde que estoy en la India no he visto mangos mas que en Varanasi y en Jaipur), me tome otro mas, alli sentado entre indios que me miraban con curiosidad y me preguntaban "which country". Espen.

Cenamos en un restaurante que recomendaba la Lonely Planet. Nada del otro jueves, comida aceptable y raciones justitas, pero tenian musica en directo. Dos tipos con rasgos de hombres del desierto, vestidos con tunica blanca y turbante. Uno tocaba el armonio y otro el dholak, un instrumento parecido a un tambor africano alargado que viene a ser una simplificacion de la tabla. Dos en uno. Tocaban bastante bien y me recordaban a Musafir (si alguien no los conoce, altamente recomendables, es musica del desierto del Thar). Enseguida se dieron cuenta de mi interes y senhalaron el billete que tenian "de muestra". Les di veinte rupias y desde ese momento me considere autorizado para hacerles preguntas. Me explicaron como funcionaba el dholak y las "castanhuelas" indias. Me preguntaron "whats yor nem" y, en cuanto me sente, improvisaron una cancion con mi nombre. Bueno, con lo que ellos entendieron, Alconco o algo asi. No se que dirian, igual "Alconco es un pardillo" o "Alconco, suelta mas guita", pero sonaba bien.

En Jaisalmer estabamos alojados en el que hasta ahora probablemente ha sido el mejor hotel, el Thar Palace. No de estandar (los ha habido mas caros y de mas estrellas, con porteadores que te acosan a cada paso), pero si de limpieza y ambiente. Una especie de palacio horterilla hecho de la misma piedra arenisca dorada que el resto de la ciudad, situado a las afueras, pero justo enfrente del cenotafio de no se que, un bello monumento del que enseguida hablare. El servicio, bueno. Los duenhos, majisimos. Le pregunte a la senhora por que hablaba tan bien ingles y me explico que habia estudiado la carrera en ingles y era profe de esa lengua. Como al dia siguiente nos ibamos de safari, nos permitieron dejar nuestras cosas en dos habitaciones. Cuando volvimos, nos abrieron una mas para ducharnos. Es decir, es como si hubieramos tenido ocupadas las habitaciones dos noches en vez de una. No nos quisieron cobrar por ello. Inaudito. Les dejamos una buena propina.

Ah, lo del cenotafio. Frente al hotel habia un altozano sobre el que crecian decenas de templetes cuadrangulares con el tejado apoyado en columnas. Como cenadores cubistas de piedra dorada. Debia de ser un lugar magnifico para contemplar la puesta de sol, pero esta claro que nuestro sino es no ver puestas de sol en la India, pues las tres veces que lo hemos intentado algo ha fallado. Como nos pillaba cerca, el dia que llegamos decidimos echarle un vistazo antes de ir a ver la ciudad. Mas que nada, por enterarnos de que era un cenotafio. Habia diversas teorias, aunque la que mas nos gustaba era la de que se trataba de un animal prehistorico del que solo quedaba un ejemplar. El cenotafio que custodiaba los templetes. La verja estaba cerrada, pero la abrimos sin mucho esfuerzo. Apenas habiamos empezado a subir la cuesta hacia los cenadores cuando a lo lejos distinguimos algo que se movia agilmente entre las columnas: !el cenotafio! Su forma se asemejaba increiblemente a la de un humano. Estaba claro que nos habia visto y se dirigia hacia nosotros, quien sabe con que intenciones. Tal vez quisiera convertirnos en su merienda para luego jugar al lego con nuestros huesos turisticos. El cenotafio seguia acercandose profiriendo gritos ininteligibles, mientras nosotros lo esperabamos paralizados, en posicion de guardia. Al fin se planto delante de nosotros. Era un ser delgado, oscuro y sin afeitar. Nos hizo entender que habia que ir a partir de las seis, entrar por la puerta del otro lado y pagar nosecuantas rupias, mas un suplemento por cada camara. Ya sabiamos que nuestro encuentro con el cenotafio no podia traer nada positivo. Dimos media vuelta y salimos de alli sin haber tenido tiempo para hacer mas que cinco o seis fotos cada uno.

Bueno, lo he contado todo de forma muy deslavazada y nada cronologica, pero es asi como me han ido viniendo los recuerdos. De Jaisalmer nos fuimos al desierto.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Mas reflexiones sobre la India

No podria vivir en este pais. No ya por el calor, la suciedad o los bichos, cosas todas a las que podria acostumbrarme. De hecho, esperaba encontrar mas de todo ello. Me ha sorprendido no haber visto mas que un par de cucarachas como dios manda (minicuquis habia miles en Khajuraho) y dos o tres ratas. Poco me importan cosas como las aglomeraciones de gente, su forma de conducir, la cantidad de tiempo y energia que hay que invertir en cualquier minima gestion, los frecuentes apagones electricos o que las calles se inunden cuando llueve. Todo ello es tolerable.

Pero hay cosas que, si para el turista no son mas que una incomodidad, para el inmigrante deben de ser un obstaculo insuperable. Para empezar, me parece imposible integrarse en esta sociedad. Claro que hay gente hospitalaria, pero la barrera cultural es demasiado poderosa. Incluso si consiguiera comunicarme en hindi. Comprender la cultura, la religion, las costumbres, etcetera, requeriria anhos y anhos de adaptacion. Para mas inri, por mi fisico esta claro que soy extranjero. Y el extranjero no tiene cabida en el sistema de castas. El extranjero es un euro con patas. Y yo aqui seria el eterno extranjero.

No me gusta el sistema de castas. Quiza sea apropiado para un pais donde, en muchos casos, mas vale conformarse con el destino que a uno le ha tocado en suerte, pues pocas son las posibilidades que tiene de cambiarlo. Pero el hecho de que una persona sea inferior o superior a otra por nacimiento me parece terrible. No soporto la actitud de unos indios frente a otros. No soporto el servilismo de los porteadores de los hoteles. No soporto que me llamen "sir" todo el tiempo, que me traten como a alguien superior. No quiero que nadie transporte mi equipaje y menos que me exija una propina a cambio. Que les den trabajo de limpiadores, cosa bastante mas necesaria. Ganesh no quiso entrar en el restaurante del hotel de Khajuraho, a pesar de que lo habiamos invitado a cenar con nosotros, porque "a los del hotel no les parece bien". No era su lugar. En los hoteles adonde vamos Sonu duerme junto con todos los choferes en barracas aparte con catres en forma de litera, mientras por los pasillos, tirados en mantas, duermen los camareros, limpiadores y recepcionistas. Es verdad que en todo sistema hay desigualdades, pero es que en este ni siquiera cabe la posibilidad de ser igual.

Si, somos euros con patas, no personas, y todos quieren aprovecharse de ello. Incluso los ninhos estan adiestrados para sacarnos dinero o regalos. Nadie da nada por nada. Que se te acerquen ninhos sucios a pedir comida aun me parece normal, pero que cualquier chaval bien vestido recien salido del cole te venga y te diga directamente "ten rupees" y que, encima, cuando le dices que no, intente regatear, me parece increible. Triste. Y no se les puede dar ni un duro, porque entonces no iran a la escuela, ya que el oficio de mendigo puede ser mas lucrativo. Al fin y al cabo, diez rupias para nosotros no son nada y para ellos es un monton de pasta. Cuando les compras caramelos, se pegan por ellos. Cuando les compras comida, se la tienen que dar al cabecilla, como en Oliver Twist. Cuando les haces fotos, los mas grandes empujan a los mas chicos para aparecer en primer plano.

Los adultos no se lo montan mucho mejor. Te abordan sonrientes, entablan conversacion y, cuando crees que hay buen rollo, te sueltan "ahora ven a ver mi tienda". Si no muestras interes, se dan la vuelta y van en busca de otra presa. Agobia que, en vez de buscar tu la mercancia que quieres, sea la mercancia la que, quieras o no, te busca a ti. Es cierto que en Europa hay publicidad por todas partes, pero se puede hacer caso omiso de ella. La publicidad viviente de este pais es pesada a mas no poder. Si decides comprar algo, puedes estar seguro de que te van a timar. Te van a intentar vender como seda lo que no es mas que un tejido sintetico. Como hecho a mano lo que evidentemente esta hecho a maquina y en serie. En las tiendas los productos no tienen etiquetas con el precio. Te dicen lo que quieren. Si eres pardillo y lo pagas, tanto mejor para ellos. Si no, empieza el regateo, que una vez es divertido, pero todos los dias resulta una perdida de tiempo. Quiza consigas una sustanciosa "rebaja", pero siempre sales con la sensacion de que, aunque protesten y lloriqueen, aunque te digan que no estan obteniendo ningun beneficio, siempre te estan tangando. Nunca sabras realmente lo que paga un indio por la misma mercancia.

Si, te timan y te enganhan de todas las maneras posibles. Los guias te llevan a las tiendas donde tienen comision. Los rikshistas te dicen que el hotel adonde quieres ir esta lleno y te quieren llevar a uno que esta mas lejos y pertenece a algun familiar o amigo suyo. O te llevan a cualquier lado y te dicen: ya estamos. Te cobran, te bajas y te encuentras con que estas en el medio de la nada, pero mucho mas cerca de tu punto de partida que del de teorica llegada. Etcetera, etcetera.

Te sientes tan enganhado que acabas desconfiando de cualquier sonrisa. Si acaso ocurre que alguien te quiere ayudar de verdad, desconfias. El otro dia en Udaipur estabamos buscando un barco para dar un paseo por el lago Pichola. Un tipo nos dijo que el paseo que nosotros queriamos hacer, con escala en la isla, no valia la pena, y que era mejor hacer uno mas corto y por mucha menos pasta. Nos senhalo el embarcadero de al lado. Pensamos: ya estamos otra vez, este tiene comision. Pues no se si tenia comision, pero tenia toda la razon. El paseito que dimos era carisimo y la escala en la isla, totalmente prescindible.

Otra cosa que no me gusta, aunque puedo llegar a comprenderla, es que no se pueda demostrar carinho en publico. Menos mal que aqui no tengo a quien abrazar, pero no me imagino irte de viaje con tu novia y no poder tocarla ni besarla; tanto menos vivir en un pais asi. Hasta el punto de que a veces le hago un gesto de carinho a mi hermana y me doy cuenta de que la gente nos mira. Lo paradojico (y esta parte me parece bien) es que los chicos si van por la calle de la manita, o enlazados por el hombro.

No se demuestran carinho y, en general, no demuestran lo que sienten. Probablemente me falten claves para entenderlos, algunas de las cuales iria pillando con el tiempo, pero aun asi. Tampoco son asertivos. A no ser que haya dinero de por medio, es decir, que no les guste un trato economico, no son capaces de decir que no. Si, por ejemplo, cierran el ciber a las 11 y tu les pides un rato mas, aunque les fastidie te diran que no problem. Pero te estaran rondando hasta que te vayas.

Me sorprende que ya desde ninhos esten acostumbrados a no tocarse. Si que hay ninhos carinhosos, los ves que te sonrien y se acercan a ti, pero no pasan la barrera del contacto fisico. Y yo soy una persona que necesita el contacto fisico o, como minimo, la cercania.

Otra cuestion insoportable a largo plazo es la de la comida. Tienes que andar constantemente alerta a lo que bebes, lo que comes y como lo preparan. Tienes que privarte de tentaciones como un zumo de fruta en un puesto callejero. Tienes que lavarte los dientes con agua mineral que en realidad no es mas que agua corriente tratada y embotellada. Y, encima, por mucho cuidado que tengas, siempre acabas pillandote alguna diarrea. Si quieres comer en sitios que te ofrezcan cierta garantia, lo pagas a precio europeo. A mi me gusta la comida india, pero el exceso de picante acaba afectandote al estomago. Y encima, como no como mas que hidratos de carbono y en cantidades industriales (porque, como digo, al fin y al cabo la comida esta buena), me estoy poniendo como una foca. Voy a volver de la India habiendo engordado, !inaudito!

Tambien hay cosas buenas, claro. Me gusta la comida, y supongo que si viviera aqui y pudiera prepararme mis propias ensaladas y macedonias me gustaria todavia mas. Me gustan los rasgos de la gente. Me gusta la lengua y el alfabeto. Me gusta el arte, sobre todo la escultura. Me gusta la musica, parece que en ella expresan cosas que no saben exteriorizar de otra manera, como la sensualidad. Me gusta la tolerancia religiosa que suele haber, la convivencia entre hindues, musulmanes y representantes de otras religiones minoritarias como el budismo, el jainismo o el cristianismo. Sobre todo, me gusta la tranquilidad que emanan los hindues, aunque en gran parte se deba a la resignacion que su propia religion les impone.

Me temo que cuando vuelva a Varsovia la comida me va a parecer sosa, la ciudad mas gris todavia de lo que ya es y la vida, en general, poco emocionante. O quiza sea al reves y consiga apreciar mas lo que tengo alli.

Jodhpur

Segun la guia, Jodhpur es una de las ciudades mas sucias del Rajasthan. Quizas lo sea, es cierto que es mas sucia que
Jaipur y Udaipur, pero despues de ver Delhi y Varanasi lo de aqui no nos impresiona, de donde se deduce que quiza sea mejor hacer lo que suele hacer la gente, es decir, la ruta contraria a la nuestra: empezar por el Rajasthan y dejar Varanasi para el final.

Segun la guia, en Jodhpur hay poco que ver. Quiza sea esto cierto si lo que uno busca son monumentos concretos para admirar. Por otra parte, los monumentos que ofrecen otras ciudades tampoco tienen nada de particular, con la excepcion de los fuertes, que son impresionantes, pero acaban hartando. En todo caso, uno no viene a la India para ver monumentos, estatuas, museos, etc., como va la gente a ver la Torre Eiffel, el Coliseo, el Museo del Prado, la Catedral de Santiago, etc. Uno viene a la India a llenarse de impresiones. Y en ese sentido Jodhpur ofrece tantas como cualquier otro lugar del pais.

Segun la guia, Jodhpur es la Ciudad Azul. Efectivamente, el azul es el color predominante, sobre todo en el casco antiguo. Hay diversas tonalidades, mas bien cercanas al celeste, aunque llama especialmente la atencion un azul tirando a violeta que, a pesar de parecer sucio, brilla tanto que deslumbra. Paseando por el laberinto de callejuelas del casco antiguo a veces se llega a esquinas donde de repente el azul te rodea por todos lados como una alucinacion, como si te hubiera dado algun tipo especial de daltonismo monocromatico. Los diferentes tonos -toda la gama del azul- quieren amalgamarse unos con otros, oscilan, reverberan al sol y tu alli en medio, confundido y un tanto mareado.

Domina la ciudad un fuerte imponente, Mehran Garh. Desde alli la vista de la ciudad es preciosa. Las casas del casco antiguo se apinhan y se amontonan, se apoyan unas en otras para no caerse, brotan unas de otras componiendo una masa informe de planos que se superponen. Uno no sabe donde termina una casa y donde empieza la siguiente. Aquello es una aglomeracion cubista de fachadas azules y azoteas y terrados vacios, con ropa tendida o con manchas que deben de ser trastos inservibles arrinconados.

Jodhpur es famoso, aparte de por su color, por sus especias. En el mercado que rodea la Clock Tower, el punto mas turistico, te asaltan individuos para, a cambio de una comision, llevarte a tiendas forradas hasta el techo con estanterias repletas de tes indios (Assam y Darjeeling) y de "masala", mezclas condimentarias: masala para la verdura, masala para el arroz, masala para el pescado, masala para el chicken tikka, masala para el te, masala para la potencia sexual... Contienen distintas proporciones de pimienta, cardamomo, jengibre, nuez moscada, pimenton, guindilla, canela, azafran o sucedaneo, semillas de cilantro, turmeric (ni idea de si hay palabra espanhola), entre otras hierbas que ni me suenan. Curiosamente, nada de perejil, oregano, romero, albahaca ni otras banalidades.

Tambien hay un mercado de fruta y verdura. Los puestos son de diversos tipos: tenderetes entoldados, carretas de traccion humana que parecen bandejas enormes sobre cuatro ruedas de carro encima de las cuales, entre los montones de fruta, suele estar sentado en posicion de yogui el vendedor, manteles de colores en el suelo con fuentes y cuencos rebosantes de fruta tras los que se parapetan senhoras que nos miran y nos sonrien o no, escalones de acceso aprovechados para colocar la mercancia, etc. Hay productos que reconocemos y otros que no. Hay platanos, peras, manzanas redondas rojiverdes, granadas, limas chillonas, judias verdes planas o infladas, patatas, pepinos, tomates ahuevados rojiamarillos, estirados pimientos de diversas clases que imagino o bien picantes, o bien muy picantes, ajos que ni lavados con ariel, pepinillos con acne, cebollas violaceas, una especie de calabacines lisos y palidos, coles subdesarrolladas, acelgas raquiticas, berenjenitas redondas del tamanho de un tomate, pequenhos cocos triangulares y peludos, enormes cocos verdes calvos, no se si calabazas con forma de papaya o papayas de color calabaza, coliflores, aceitunas rojiverdes todavia con la rama, jengibre, nhame (creo) y otras plantas no identificadas.

Llegamos aqui anteanoche. Cenamos en el jardin de un restaurante recomendado por la Lonely Planet (en esto he de decir que rara vez falla), el On the Rock. Comida buena y abundante, servicio agradable y vajilla limpia, que es de agradecer. Dentro habia una pista de baile vacia y nos encargamos de ocuparla. No pinchaban mal. Estuvimos un rato bailoteando, yo me lo pase genial, hacia anhisimos que no bailaba con mi hermana. En la pista no habia nadie mas que nosotros. En los sofas, solo indios, no indias, y alguna que otra pareja de extranjeros. Decidimos volver al dia siguiente, ya descansados, para bailar con mas tiempo.

Ayer, tras la visita al fuerte y al mercado, dimos un paseo, durante el que lo mas resenhable fue la visita a una escuela. Del primer piso de una casa desvencijada salia barullo de ninhos repitiendo a coro algo que decia la profesora. Subimos por unas escaleras azules angostas de escalones altisimos, que no se como seran capaces de superar los ninhos, y nos encontramos en una especie de galeria o pasillo sin ventanas, como un balcon alargado. Alli tenian lugar dos clases a la vez, una en cada extremo. Adonde estoy yo, en el centro, en el ultimo peldanho de la escalera, llegan entremezcladas las voces de las dos profesoras y el coro de vocecillas infantiles. A un lado, un grupito de ninhos pequenhos sentados en el suelo. Al otro, como treinta o cuarenta ninhos de uniforme blanco y granate, los ninhos con corbata, las ninhas con peto, todos sentados en el suelo con las piernas cruzadas, nos saludan al entrar, gritan "hello" y agitan la mano, se les ve ansiosos por venir a rodearnos, pero las profes mantienen la disciplina y nadie se levanta. Al fondo, una pizarra pequenha con el alfabeto latino. La profesora de ingles apenas habla ingles, pero nos recibe muy amablemente y luego nos pide que le mandemos las fotos. A mis compis, que son bastante mas espabilados que yo, se les ocurre ir a comprar un quilo de lapices y otro de caramelos. Vuelven, hacen el reparto y, por una vez, todo el mundo queda contento. Los ninhos, con sus caramelos; las profes, con sus lapices para el centro; nosotros, con la sonrisa de los chiquillos y las fotos.

Luego nos separamos, porque yo me quedaba atras haciendo fotos. Pase por delante de una casa a cuya puerta habia un grupo de como siete senhoras sentadas. Al verme, me llamaron para que les hiciera una foto. Les hice varias. Luego me pidieron boligrafos, que no tenia. Entonces me pidieron jabon. Les conteste que tampoco tenia y me dijeron que les trajera a la vuelta. No pensaba hacerlo, pero me coincidio pasar por delante de una tienda donde lo vendian, asi que compre tres pastillas. Al llegar delante de la casa me acerque al grupo y saque una pastilla del bolsillo. Inmediatamente una de las viejas me lo arrebato de la mano, mientras las otras forcejeaban por quitarselo. Dude si darles el resto o no, pero pense que quiza, al ver que habia mas, se calmaran. Craso error. Saque la segunda y empezaron a empujarse para conseguirla. Se la di a la primera que la cogio, no pensaba participar en la pelea. Estuve por dejar la tercera pastilla al otro lado de la calle y que la cogiera quien quisiera, pero me parecio que tampoco solucionaba nada y la escena iba a ser todavia mas indigna, asi que se la di a la que parecia la duenha de la casa, mas que nada porque tenia cara de bruja y parecia que me iba a echar un mal de ojo. Las demas gritaban pidiendome mas, cuando les dije que no tenia me mandaron a comprar mas, yo las mande a la mierda y me fui por donde habia venido.

Cenamos en el mismo sitio del dia anterior. Comimos bien, pero Javi se encontraba mal y se volvio al hotel. Laurita se quedo preocupada por el y tambien se queria ir. El resto estabamos muertos de suenho. Como habiamos quedado en que nos viniera a recoger Sonu, bailamos un rato para acortar la espera, pero en cuanto aparecio, media hora antes de lo convenido, nos retiramos. Una pena, en vez de aprovechar el primer dia para bailar lo dejamos para el segundo y nos salio al reves.

Esta manhana Javi seguia mareado, asi que nos hemos turnado para vigilarlo y ver la ciudad. Primero se han quedado mi hermana y Laurita y nos hemos ido Laura, Sara y yo. Luego hemos vuelto y les he dicho a todas que se vayan tranquilas, que ya me quedo yo con el. Total, de todas formas queria actualizar el blog.

El paseo de hoy ha estado bien. Nos hemos alejado del radio de influencia de Clock Tower y apenas nos hemos cruzado con uno o dos turistas. La gente nos saludaba, pero no nos agobiaba intentando vendernos cosas a la fuerza. Luego nos hemos desviado de las calles mas concurridas y nos hemos adentrado por caminos cada vez mas estrechos hasta llegar a la maranha de callejas y callejones sin salida del casco antiguo. A continuacion, mis impresiones.

Las calles estan siempre llenas de gente. Algunas conservan un asfalto mas o menos anhejo, mientras que por otras vas pisando polvo y piedras. Y basura. No hay papeleras y cuando le preguntas a un indio donde puedes tirar la botella vacia te senhala la esquina mas proxima, con una sonrisa que no se si signfica "?es que no lo ves?" o "acostumbrate, aqui las cosas van asi". La construccion es baja, normalmente de dos o tres pisos mas la azotea, aunque suele ser dificil distinguir donde empieza una casa y termina otra o donde se acaba un nivel y comienza el siguiente. Hay pocas bocacalles. La comunicacion en sentido horizontal se realiza generalmente a traves de arcos mas o menos ornamentados que conducen a patios llenos de motos aparcadas desde los cuales se accede a otros patios o callejones y asi sucesivamente. En sentido vertical, mediante escaleras disenhadas por algun gigante anorexico. Las fachadas suelen estar pintadas de colores y lucir inscripciones en hindi, oms, cruces gamadas y efigies de deidades hindues, sobre todo de Ganesh, el de cara de elefante, que se supone que trae buena suerte. Hay fachadas que se caen a trozos, como si fueran de chabolas, y otras que, con sus arcos y celosias, parecen palacios de nobles venidos a menos.

Lo que mas llama la atencion son los bajos, siempre abiertos a la calle. Cada pocos pasos hay gente sentada, las mujeres nos sonrien, los hombres nos dicen "hello", "which country", "come see my shop" y "holahola caracola, miramira cachemira". A veces cuesta diferenciar una tienda de una vivienda. Las tiendas suelen ser cuchitriles sin fachada donde uno o varios senhores esperan a los clientes sentados entre o sobre su mercancia. En las tiendas claramente destinadas al publico local, la pintura en muchos casos brilla por su ausencia. Queda al desnudo el hormigon ennegrecido de las paredes. En ocasiones no se sabe muy bien que es lo que venden. Supongo que lo diran los letreros que a nosotros nos parecen meros ornamentos, esqueletos de arbustos o insectos con cientos de patitas. Abundan los puestos de comida, donde individuos sudorosos en camiseta interior sin mangas frien en enormes sartenes negras llenas de humeante aceite igual de negro bolitas o discos de masa amarilla. Hay tiendas que rara vez se ven en las calles europeas: tiendas de candados, tiendas de calderos, baldes y cantaros metalicos, tiendas de fuegos artificiales y tintes para el pelo y la piel, tiendas de estatuillas, de bisuteria y abalorios, de cajas metalicas, de ventiladores y camping-gas, de cuerdas, de ropa interior cutre, de babuchas de lentejuelas, de golosinas de colorines anisadas, de pegatinas y bindis, de escobas de canha, de frutos secos a granel que te pesan en balanzas antiguas, puestos de fruta, de pulseritas de plastico, de guirnaldas de flores que van haciendo sobre la marcha y, como no, cientos de tiendas de telas. De vez en cuando, algun templo hortera que se distingue mejor desde lejos, porque se ven las cupulas. De cerca se identifican por las chanclas sucias y mocasines gastados amontonados a la entrada.

Por las calles corren arroyos de aguas hediondas. El alcantarillado, cuando lo hay, se reduce a acequias que arrastran todo tipo de desperdicios. En lo alto, el tendido electrico forma espesas telaranhas. Da miedo pensar que pasaria si se soltara un cable (hace una semana un autobus toco un cable flaccido justo en el momento en que se bajaba un pasajero en medio de un charco de agua; murieron asadas como veinte personas). El electricista que quiera arreglar algo tendra que disponer de un plano detallado. O, mejor todavia, arrancar todos los cables y empezar de cero. Sobre los cables hay posadas palomas con el culo en posicion de ataque, como hemos podido comprobar en un par de ocasiones.

Caminar se convierte en una carrera de obstaculos. Hay que saltar los arroyos fecales y los montones de desperdicios. Hay que ondular entre personas y vehiculos, atento a los bocinazos de las omnipresentes rikshas kamikaze y las motocicletas destartaladas, con cuidado para no derribar a algun ciclista al dar un salto para apartarse. Hay que esquivar carretones empujados por ninhos que vocean platanos, cocos peludos o pasas amarillas y motos con enormes cantaros de leche a ambos lados como si fueran alforjas. Hay que evitar bueyes de amenazadora cornamenta que, para ahuyentarse las moscas, dan latigazos pendulares con la cola, y vacas que dejan la calle sembrada de minas. Menos mal que el sol desactiva algunas. En los portales dormitan chuchos agalgados. Otros pasean sin duenho y sin rumbo, a la misma velocidad a la que se mueven los indios. De vez en cuando se te cruza alguno cojeando. Pasan carros tirados por personas, por caballos, por burros, a veces por simpaticos camellos. Pasan rebanhos de burritos blancos con las patas dobladas por el peso de las alforjas rebosantes de escombros que sabedios adonde llevaran. Los aguijan ninhos descalzos y sucios. Pasan enjambres de chiquillos de enormes ojos negros vestidos de uniforme, a la espalda llevan carteras rectangulares con dibujos del raton Micky. No es posible desplazarse rapido, hay que estar atento a los huecos que quedan libres para pasar antes de que se vuelvan a cerrar. En suma, un caos con sus propias reglas, un caleidoscopio de colores acidos, sonidos chillones, olores penetrantes y sabores que, por desgracia, nunca llegaremos a conocer.

lunes, 20 de agosto de 2007

Ranakpur

Recien desayunaditos nos metimos en el jeep camino de Ranakpur, donde hay unos templos jainitas, o jainistas, o como se diga.

El jainismo es una religion propia de la India, pero minoritaria. Surgio paralelamente al budismo como reaccion frente al sistema de castas del hinduismo. Es una religion sin dios que pone ante todo la vida. La purificacion se alcanza, entre otras cosas, practicando la no violencia (lei en algun lado que los padres de Gandhi eran janitas). Los mas extremistas llevan la boca tapada con un trozo de tela para no tragarse insectos ni microbios y van barriendo con una escobita el suelo que van a pisar, no sea que aplasten algun bichillo. Por supuesto, en sus templos no solo hay que entrar sin zapatos, sino tambien sin objetos de piel.

El camino fue toda una experiencia. Una carretera sinuosisima, montanha arriba y montanha abajo y montanha arriba, los que iban en los asientos de atras se mareaban y tuvimos que parar para que alguno se despidiera del desayuno. Aparte de eso y de que, a pesar de que estabamos muertos de suenho, Sonu no nos dejaba dormir con su chundachunda indio, todo bien. Unas vistas preciosas.

Al bajarnos del vehiculo nos rodeo una multitud de indios. Cada vez venian mas y formaban circulos concentricos a nuestro alrededor, un corro, dos corros, tres corros. No querian vendernos nada, solamente estaban alli de pie, nos miraban y sonreian, preguntaban "which country?", algunos me daban la mano y me decian "good morning, sir", otros se hacian fotos o video con nosotros. Yo flipe. Alli no es que vayan precisamente pocos turistas ni pocos espanholes. ?Haran lo mismo con todos? Igual me equivoco, pero creo que mi peinado de luna llena con coletilla de brahmin por detras hace furor. Tambien tiene mucho exito Laura, yo creo que a causa de sus rasgos un tanto aindiados: se ajusta al prototipo indio de belleza, pero a la vez les resulta exotica. Todos quieren hacerse fotos con ella.

El templo nos gusto mucho. Por fuera no esta mal, aunque despues de ver los de Khajuraho ya pocas cosas impresionan (consejo: mejor dejar Khajuraho para el final). Por dentro tambien recuerda un poco a Khajuraho por sus preciosos relieves. Hay un monton de patios descubiertos unidos por galerias con columnas labradas, muy bonito todo, y muy relajante a pesar del flujo constante de turistas con prisa por ver mas cosas y de indios devotos. Dicen que las columnas, esculturas, etc., estan talladas de un solo bloque de piedra. A los escultores les pagaban segun la cantidad de polvo de piedra que extrajeran (!el arte a granel!), de ahi lo detallado de los relieves.

Luego tomamos la direccion de Jodhpur. Por el camino queriamos ver los templos jainistas de Monte Abu, que por lo visto son aun mas impresionantes que los de Ranakpur, pero un malentendido con Sonu nos privo de la visita. Yo le dije "now Mount Abu" y el entendio "no Mount Abu". Cuando vimos el cartel de entrada a Jodhpur no entendimos que pasaba.

Por el camino, entre otras visiones interesantes como un atasco de cabras o dos terneros copulando sin dejar de trotar por la carretera, vimos un record Guinness: seis personas a lomos de una vespa. Vale que solo tres eran adultos y otro era un bebe que iba en brazos de una mujer, pero aun asi. No se si seran las preocupaciones ecologicas las que impulsan a los indios a aprovechar al maximo la capacidad de los vehiculos en las tres dimensiones. Hemos visto autobuses a punto de reventar, rikshas y jeeps donde habia tanta gente que resultaba incontable, pero lo de la moto con seis nos dejo boquiabiertos y ojoplaticos.

Bueno, quisiera escribir todavia algunas reflexiones sobre la India, pero ya me echan del ordenador. Quieren dormir. Yo tambien deberia. Manhana, por primera vez, no tenemos que levantarnos temprano. Despues nos espera Jodhpur, la Ciudad Azul.

Seguiremos emitiendo.

domingo, 19 de agosto de 2007

Udaipur

Llevamos tal ritmo de visitas y desplazamientos que empiezan a mezclarseme nombres, imagenes y lugares.

El dia de ayer lo pasamos en Udaipur. La verdad es que mas que al turismo nos dedicamos a las compras. Lo mas turistico de la ciudad era el lago Pichola (!en serio, se llama asi!) y, cumpliendo con nuestra obligacion, nos dimos un paseito en barca, con escala incluida en una islita que hay en medio que tiene un hotel carisimo y en donde por lo visto se rodaron algunas escenas de Octopussy, de James Bond, peli que no he visto ni pienso ver. El jardin del hotel (lo unico que vimos) era bastante cuco y, ya que no podiamos salir de alli hasta que el barquito nos quisiera sacar, nos pasamos un rato haciendonos fotos con poses de lo mas actoresco.

Una vez tachado el primer punto de la lista y antes de decidir cuales serian los siguientes, cometimos el error de meternos en una tienda de libretas, agendas, albumes, etc., artesanales superbonitos. Tras un duro regateo de hora y pico, todos salimos con nuestras respectivas bolsas negras que tuvimos que andar cargando todo el dia. Luego unos cuantos del grupo fueron buscando ropa y complementos, mientras otros se metieron en una tienda de instrumentos musicales. Adivinad en que grupo estaba yo. Alli asistimos boquiabiertos a una demostracion de como se toca la tabla (hable de este instrumento en el texto sobre Khajuraho) y el sitar.

Seguimos todo el dia por ahi, de tienda en tienda, alimentandonos a base de platanos (a dos rupias la unidad!) y galletas. Nuestro objetivo desde por la manhana era ir al mercado de especias, pero eran tantas las tentaciones que nos surgian por el camino que aquello se demoraba cada vez mas. Al final, a eso de las seis de la tarde, llegamos. Casi todos los puestos estaban cerrados, unos por ser tarde, otros por ser domingo. Aun asi, vimos unos cuantos tenderetes con enormes cuencos llenos de azafran, pimenton, cilantro, comino y otras especias cuyo nombre desconozco formando combinaciones de colores y olores solo posibles en la India. Descubrimos tambien una tienda donde vendian unas piedritas grises estratificadas como pizarra. Resulta que era champu, o eso decian. Se deshace en agua y te lavas la cabeza con eso. Laura se compro un poco, pero se me ha olvidado preguntarle si lo ha utilizado. Hoy todavia tenia pelo.

En estas estabamos cuando de repente por el fondo de la calle aparecio un elefante con la cara y la trompa pintarrajeadas con tiza de colores y transportando arriba a un sadhu, un asceta de costillas al aire y taparrabos anaranjado, con barba blancuzca y la cara pintada de blanco y amarillo. Para ser un hombre santo, le arreaba bien fuerte con un palo al bicho en la cabeza. Pero este no parecia hacerle mucho caso e iba metiendo la trompa en los diferentes puestos, no se si para robar manzanas o para hacerles cosquillas a los dependientes. La gente por la calle, tan tranquila.

Luego llegamos a un mercado de frutas precioso. Filas interminables de mujeres ataviadas con saris, vestidos y velos de colores chillones sentadas sobre el suelo a ambos lados del estrecho pasillo que quedaba libre para que a duras penas cupieran los compradores, rodeadas de cestos con frutas de todo tipo, platanos, manzanas, guayabas y otras que nunca habia visto o que no se como se llaman (hay una que en Brasil le dicen quiabo). Me llamo la atencion la ausencia de naranjas y de mangos. Tambien habia un grupo de mujeres y hombres haciendo cestos y persianas. Me habria quedado horas alli, mirando y haciendo fotos, pero mis compis estaban muertos de hambre y nos fuimos. Unos, directamente al restaurante. Mi hermana y yo, a la tienda de musica para comprarme un instrumento.

Una vez realizada la transaccion, le preguntamos al tipo de la tienda, que parecia simpatico y hablaba bien ingles, como llegar al restaurante donde nos esperaban los demas. Nos dijo: esta muy cerca, si quieres vente tu conmigo en el escuter y ella que vaya andando. Mi hermana se mosqueo por lo que considera machismo. Yo intento explicarlo, por ejemplo, diciendo que al fin y al cabo estabamos realmente al lado y que entonces nosotros habriamos ido cargando con el instrumento y ella habria ido mas ligera a pie, y que tal vez no sea decoroso que un hombre lleve en moto a una extranjera, o quiza no quisiera que lo vieran con una chica, o con una chica blanquita, o yo que se...

Cenamos (muy bien, por cierto) en una reserva de espanholes a la orilla del Pichola. Uno llega a pensar que, despues de indios, en este pais no hay mas que espanholes. Sobre todo catalanes. Comprendo que la gente en Espanha se suele coger las vacaciones en agosto, pero ?es que no hay otros destinos turisticos?